miércoles , agosto 4 2021

MINERÍA: PERÚ MOSTRO QUE SE AGOTO EL MODELO

Julio 15, 2021

Alan García, Fujimori, Paniagua, Toledo, Alan García, Ollanta Humala, Pedro Cuszinski, Martin Bizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti… Pedro Castillo.

Interminable sucesión de hombres que se convirtieron en presidente, y en muchos casos en los últimos años, rápidamente dejaron de serlo.

Perú ha tenido en los últimos 25 años un promedio de Un presidente cada Dos años. Aun así, el establishment peruano siempre mostraba la dinámica sucesión presidencial como una cuestión menor. Exaltando, eso sí, que “la economía funciona sola”, y advertían que cuando un presidente no le era funcional a sus intereses, efectivamente duraba poco. El parlamento y la justicia peruana, por cuenta y orden de los intereses concentrados económicos, se convirtieron en verdugos de los máximos responsables del Poder Ejecutivo incaico de turno.

Los presidentes se sucedían al mismo tiempo que la economía no les daba oportunidades a los sectores populares. Ésta y no otra fue la causa por la cual las elecciones transparentes llevadas a cabo hace pocos días posibilitaron que el descontento popular visualizara a Pedro Castillo, un humilde maestro de la ruralidad montañosa del Perú, como nuevo presidente electo.

Lo que la comunidad peruana hizo con su voto, no fue otra cosa que interpelar y castigar la manera que en el Perú los intereses concentrados del poder se empecinaron en seguir imponiendo conceptos económicos concebidos allí, en los albores de los consensos de Washington, cuando el mundo occidental era regenteado por el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan y Margaret Tatcher, mandamás del Reino Unido.

Eran tiempos de los “consensos de Washington” y de eslóganes cargados de intencionalidades económicas, como “América para los americanos”. Fujimori, hoy preso, gobernaba Perú, y Menem, ya muerto, gobernaba Argentina. TODO debía privatizarse y las corporaciones, multinacionales principalmente, debían quedarse con los negocios de los recursos naturales y de las concesiones de servicios básicos más apetecibles económicamente (agua, energía, peajes, ffcc, etc).

Por los consensos de Washington, Cavallo fue “el gran destructor” de la economía argentina, incluso durante la experiencia tristemente célebre de la Alianza radical frepasista cuyo mandato no finalizo. La Argentina por este tipo de políticas, estallo al fin del 2001. Una crisis terminal social, política y económica empujo a una crisis institucional que decantó en repetidos cambios de presidentes que se alternaron sucesivamente como el ejemplo que señalábamos de Perú al comienzo de esta nota.

Perú no tuvo esa suerte, su pueblo tampoco, sus trabajadores menos. Las políticas de los consensos de Washington permanecieron hasta estos días.

La pregunta que deberíamos hacernos es, ¿Cómo es que Pedro Castillo fue electo presidente del Perú con el acompañamiento fundamental de las grandes masas de trabajadores y desposeídos rurales? Siendo Pedro Castillo un maestro rural de la región de Cajamarca, el “bastión minero” con que el Perú presentaba al mundo como el ejemplo del modelo de desarrollo extractivo a seguir.

La derrota del establishment peruano o mejor dicho, la victoria de los sectores populares muestran claramente el agotamiento de un modelo económico. La teoría del derrame, la acumulación de fortunas en manos de unos pocos, la intensificación de las actividades primarias, la carencia de procesos de industrialización, son la consecuencia que Pedro Castillo gobierne Perú en los próximos años.

¿Tomaran nota los países de la región, incluida Argentina?

¿Propondrán una nueva manera de llevar adelante los procesos de desarrollo de sectores como la minería?

¿Propondrá el Gobierno Nacional una nueva manera de gestionar, desde lo público, los procesos de desarrollo de los sectores productivos que interactúan con los recursos naturales que se agotan? ¿Procurarán llevar adelante una Minería que asimile los mensajes del hastío popular peruano y/o el desánimo de los trabajadores del cobre Chileno? Cuidado Presidente Fernández. Hay señales poco halagüeñas. En la administración minera de su gobierno a instancias de su Secretario Minero Alberto Hensel se han instalado los funcionarios de minería de Cavallo. El ingeniero Hugo Nielson, entonces mandamás del Servicio Geológico es hoy Jefe de Gabinete de Hensel, cargo creado para incorporar al cavallista al gobierno. La gestión fue obra intelectual del ex secretario de Minería de Menem/Cavallo, el riojano Eduardo “Didi” Maza jefe político de Nielson y socio empresario del abogado Carlos Saravia Frias, hermano del ex procurador dé Macri. “Didi” Maza, el del affaire junto a Cavallo de las exportaciones de oro truchas a Suiza para cobrar reintegros espurios, es el asesor de cabecera del Secretario Hensel. Señor Presidente usted se ha manifestado entusiasta competidor de su Vicepresidenta en materia de “progresismo” político.  En materia minera, claramente, no lo evidencia.

Hasta la próxima.

María Elena Sarmiento